Querido Miguel:
Antes de nada, permíteme la licencia de utilizar tu nombre castellanizado. Me ha agradado muchísimo el que me mandaras una misiva desde el primer día de estar en España. Ya sabes que no me gusta utilizar el correo electrónico, los mensajes pierden personalidad y encanto, además de que no me puedes enviar los regalitos que tanto estimo.
Por casa todo sigue igual, tu padre está cansado de aguantar a toda la gente que pasa por la librería. De tu madre y tu tía mejor no hablamos, han establecido un triunvirato junto con lulú. Las tres hembras controlan nuestros destinos, si vieras las peripecias que paso cada vez que voy a tomarme una copa. Dicen que bastante tengo con una copita de vino a la hora de comer, menos mal que el niño de los vecinos me recoge el correo a cambio de unas monedas.
Gracias a ese granujilla puedo disfrutar del vino que me envías, excelentes caldos los que hacen nuestros antepasados españoles. Me alegra mucho de que disfrutes tanto como yo de la buena bebida, además, España es un destino ideal para los bebedores como nosotros. El tiempo, la compañía, la bebida; pero sobre todo la tradición de sociabilidad ante una copa que tienen los españoles es única en el mundo.
Sin embargo, por lo que leí en tu carta, no parece que todo vaya demasiado bien. Por lo que pude apreciar, la situación parece bastante triste, y aprovechando el conocimiento del idioma e indagado por la red, (para esto sí que es útil). Cual ha sido mi sorpresa al encontrarme con la situación que me describiste perfectamente, los demás países solo ven lo que ocurre en su propio ombligo y no captan el peligro que tiene el acontecimiento que se está dando en España.
Como es posible que un país que viene de una dictadura tan férrea sea capaz de caer en el mismo error. Los medios de comunicación están divididos en dos grandes frentes, el eco de sus palabras no deja hueco a los profesionales que buscan una información verdadera y limpia de dinero político. ¿Dónde tienen la cordura?
No creo que la población aguante mucho a semejantes dictadores democratizados. Me gustaría que me informaras de primera mano de la respuesta de la población a dos noticias que leí estos últimos días. La primera de ellas es la sentencia de un juez que decía que la palabra ‘zorra’ no es un insulto, sino que es ‘prácticamente’ un halago. Al buscar su nombre a través de la red he podido apreciar que este ‘señor’ no es un defensor del sexo femenino, pero vamos hay gente para todo.
La otra cuestión es bastante flagrante y espero por el bien de los países que luchan por una democracia real y justa, que la población lo esté viendo con indignación y de forma activa. Es realmente inquietante que el ciudadano de a pie rescate con sus impuestos a cajas de ahorros, administradas por incompetentes que posteriormente gastan ese dinero en sueldos estratosféricos.
Concretamente te hablo de una caja que sitúa sus oficinas junto al mar, al parecer el estado ha tenido que inyectar dinero por la incompetencia de sus dirigentes. Pero, o todo era una patraña o se han reído de todos, pues dos de sus dirigentes se han embolsado prácticamente toda esa inyección en sus sueldos. Es lo que llamaría un robo permitido por los dirigentes.
Espero tu respuesta con impaciencia, no quiero perder detalle de lo que está ocurriendo en España. Tengo nostalgia del tiempo que pase en esa tierra bañada por el sol, es más, me gustaría pasar mi enfermedad allí, pero ya sabes que tu tía no puede abandonar su casa milenaria. No te olvides de tu viejo tío cuando visites las bodegas tradicionales, recuerda lo bien que me sienta una copita de vino todos los días.
PD: A ver si puedes mandar un abanico que tu madre nunca ha visto uno.

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