Querido Fermín:
Sigo en la ciudad de las naranjas, la paella y la corrupción, según me han dicho mis caseros. Encontré una habitación muy agradable en el barrio obrero. Aquí todo el mundo se levanta muy temprano para trabajar, pero ahora son muy pocos los que ‘pueden madrugar’. No se la información que te llegará, pero aquí las cosas están francamente mal.
La gente me mira de forma extraña. Creen que soy un trabajador de fuera que viene a España en busca de ocupación. Cuando les aclaro que no es así, sonríen, como solamente hacen los españoles, y me dicen que menos mal. No hay trabajo para ellos y se están rebajando como no lo hacían desde que un pequeño gallego dominó el país.
A pesar de todas las circunstancias adversas que los rodean, este barrio ha montado un concurso de talentos. Dicen que están hartos de los niños de papá. El talento está exento de estamentos sociales, además, sirve para que los jóvenes (más del 80% de los jóvenes del barrio están en paro y sin ninguna clase de ayuda) dirijan su atención hacia cosas constructivas. Mis caseros me invitaron a la presentación de los ganadores.
Fue un éxito de participación. El barrio entero se volcó con esta iniciativa de los más ‘viejos’ de lugar. Además consiguieron que más de un artista comprometido asistiera como jurado, algún que otro cantautor se dejó ver por la zona, y participó con sus ‘trovas’ en la final de canción de autor. Un grupo de rock con nombre pegadizo también asistió para ayudar a los grupos participantes. En general todo fue una fiesta.
Sin embargo, quiero hacer referencia a uno de los finalistas del concurso de relatos. Las reglas eran simples y concisas. No se debía superar las tres páginas de extensión, el tema era libre; lo demás lo ponía la imaginación de cada uno. A continuación, querido Fermín, te voy a redactar el texto que más me gusto, además de ser uno de los que mejor representan la realidad de esta comunidad. Está escrito en forma de misiva.
Querido Papá:
Fuiste uno de los primeros seres humanos que vi al abrir los ojos. Siempre has estado ahí para ayudarme en todo lo que has podido. Cuando era pequeñito me enseñaste a andar cuando no lo podía hacer por mí mismo. Siempre me cogías entre tus brazos y me llevabas junto a ti donde fueras; Abriste el mundo a mis sentidos. Nunca pude decirte lo bien que me lo pasaba en todos los bares, puertos, playas, y demás lugares que visité gracias a ti.
Me has introducido en mi interior la pasión por el fútbol, y el equipo de mi tierra. Siempre me llevabas a ver los partidos al bar de la esquina, junto al tío Francisco. Además, te gastaste un dinero, que no tenías, para que visitara el estadio y pudiera sentir en mi piel la esencia del fútbol. Quitaste los ruedines de la bici para que supiera ir erguido sin caerme; hiciste un hombre de mí, para que la vida no me engullera.
Ahora te veo en sofá mirando a la tele sin ver nada. Sigues levantándote a las 6 de la mañana para ir a trabajar, aunque sabes que no hay nada que hacer, que a las pocas horas volverás a casa para sentarte en el sofá, esperando que pase el tiempo y tengas algo que hacer.
Toda una vida de ilusión y sacrificio se ve truncada por la inoperancia de aquellos que se aprovechan de su situación de privilegio. Nunca has levantado la voz, ni siquiera eres exigente con nuestros dirigentes más cercanos. Solamente, como casi todos, quieres tener un trabajo que te permita vivir cómodamente. Durante muchos años te hicieron la ilusión de poder aspirar a algo más, para después darte el mazazo y mostrarte cuál es tu lugar.
Durante años te esforzaste para darme lo mejor; no querías que trabajara toda la vida como tú. Siempre fue tu ilusión que estudiara en la universidad, así lo hice y ahora me encuentro en la misma situación que tienes. Estoy mejor formado que la mayoría de mis amigos del barrio, sin embargo vivo fuera de mi mundo. Nunca viviré de mis estudios.
Acabaré trabajando contigo, si es que las cosas mejoran en este país. Todo el mundo me dice que es una pérdida de tiempo, que estoy loco por querer estar contigo, a pesar de todo lo estudiado. ¿Sabes que les digo?
Que os den. He vivido en un estamento que no es el mío. Siempre intentando adaptarme para poder aumentar mi nivel económico, pero no encontré nada que mereciera la pena. Prefiero vivir apurado, económicamente hablando, pero vivir gente de verdad. No me gustan las personas vacías e hipócritas que ora nos dan trabajo, ora nos gobiernas. Quiero ser una persona que está rodeada de sus semejantes. No me gusta estar sacando puñales de mi espalda constantemente, ni tener que ponerme una careta todos los días al levantarme.
Papa, yo de mayor quiero ser como tú.
Este texto tan escueto fue uno de los finalistas del concurso de relato. Emocionó al jurado popular, a pesar de no ser una historia trabajada, es real como la vida misma. Con esta pequeña muestra de pesimismo juvenil te quiero mostrar el panorama de las clases más bajas de la social española. Han perdido la esperanza y la fe en la clase política. Si algún día despertaran….
PD: Te mando otra botellita de las que tanto te gustan.
PDD: En el paquete van varios abanicos, seguro que si mando uno nada más hay peleas.
PDD: Muchos besos y abrazos para todos, os echo de menos.

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