Querido Fermín:
He llegado por fin a mi destino. Nada más desembarcar pude apreciar el clima del que va a ser mi nuevo hogar durante un tiempo indefinido. Pude observar lo que le sienta a uno no tener que ir con el paraguas a todos lados, además de ver a todo el mundo por la calle; aunque tiene sus desventajas.
En las horas centrales del día, de la época estival, el calor es insoportable, penetra por todos los poros de tu cuerpo y te abrasa desde el interior. Es imposible sacar el fuego de tu interior; ahora entiendo que los españoles beban la cerveza muy fría. Algunos lugareños del país valenciano me dicen que aquí el calor es soportable, si voy más al sur hasta llegar a tierras andaluzas sabré lo que es el calor verdadero.
Compré los diferentes periódicos para enterarme de lo que ocurría en el país. Cuál fue mi sorpresa al observar que se encontraba en plenas elecciones generales. Al llegar al quisco me llevé una grata sorpresa, el número de publicaciones era bastante numeroso, aunque el propio quiosquero me recomendó varias de ellas; argumentó la mala praxis de muchos de los pseudoperiodistas que siguen a los partidos políticos de este país.
Estos españoles son bastante curiosos. Si no llego a comprar la prensa no me entero de esta información, sin embargo, llevo varias horas preguntando a los lugareños por la situación del país y demás variantes de las circunstancias de su patria. Sin embargo todo el mundo me hablaba del gol de su equipo de futbol.
Mis primeros pensamientos para la ciudadanía no fueron muy agradables. Después de todo lo que me hiciste leer en mi infancia sobre la situación de los países sin ciudadanos activos, debes de entender querido Fermín, que vi a estos españoles como unos ignorantes y estúpidos desinteresados, que se guiaban por los designios de sus equipos de fútbol.
Sin embargo, al observar detenidamente la situación política del país, que tanto amas, pude ver el por qué de la vagancia y desidia de su población. A pesar de tener numerosos partidos políticos, solamente dos de ellos son efectivos, los demás no tienen opción de llegar al poder de forma ‘democrática’.
Desde la muerte del dictador gallego - que grandes clases de historia de España me diste en tu casa- se han instaurado en el poder dos partidos políticos que se turnan en el poder una legislatura tras otra. No permiten que otros partidos ‘asalten’ el poder que controlan de forma férrea, es tal la situación el país mediterráneo que los ciudadanos acuden a las urnas con despreocupación.
Si uno de los dos partidos agota su mandato por propia inoperancia, el sistema pone en funcionamiento los engranajes pertinentes para situar al otro partido en el gobierno. Las voces que se escuchan de fondo con ideales diferentes a los dos partidos, que en otros países llamaríamos conservadores, están enterrados en el cajón de la memoria.
Esta situación me recuerda las clases de historia de España que me distes cuando tenía 15 años. En el período llamado ‘la Restauración’ el país estaba gobernado por dos partidos políticos, que se turnaban en el poder regularmente. Mediante el control de los ayuntamientos con ‘sicarios’ del gobierno obtenían las mayorías en las elecciones. La población estaba obligada a votar a los representantes del gobierno, si por algún caso no se podía forzar a la población a votar por sus representantes, se ‘apañaba’ una votación de hombres y mujeres que se encontraban bajo la cruz o la piedra de los desdichados.
A pesar de todas estas cuestiones, este país es muy interesante, estoy deseando visitar y descubrir todos sus entresijos. Me gustaría que no tuviera esa enfermedad que te priva de poder moverte de la cama, así me acompañarías en esta aventura y me recomendarías lugares que conociste en el pasado.
Cuando llegue a mi siguiente destino te volveré a escribir. Si quieres contestar a esta carta hazlo a la dirección del remite, me la harán llegar sin falta.
PD: Espero que te guste el regalo que te mando, dale un abrazo a toda la familia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario